Investigación acústica

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El papel de los gruñidos profundos en la delimitación del espacio de pastoreo

Publicado el 12 de marzo de 2025 — 8 min de lectura

Presentamos los resultados de un estudio acústico sobre vocalizaciones de baja frecuencia en perros asilvestrados de la Patagonia chilena. Los gruñidos profundos, con frecuencias entre 80 y 120 Hz, se utilizan principalmente para delimitar el espacio de pastoreo sin necesidad de confrontación física.

Comparamos estas vocalizaciones con las de lobos grises y perros domésticos de guarda, identificando patrones comunes y diferencias clave. En los lobos, los gruñidos de baja frecuencia suelen preceder a interacciones agresivas, mientras que en los perros asilvestrados funcionan como una señal de advertencia que evita el contacto directo. Esta diferencia sugiere una adaptación ecológica al entorno patagónico, donde los recursos son escasos y el conflicto energético debe minimizarse.

El artículo ofrece una perspectiva evolutiva sobre cómo la comunicación acústica minimiza la violencia intraespecífica. Incluye espectrogramas y consejos para grabar y analizar estas señales en campo. Para los etólogos interesados, recomendamos utilizar grabadoras con respuesta plana hasta 50 Hz y realizar las mediciones al amanecer, cuando la actividad vocal es máxima.

“El gruñido profundo no es un grito de guerra, sino un mapa sonoro que dice: esto es mío, no hace falta pelear.”

Los datos recogidos en tres temporadas de campo muestran que las manadas estables emiten estas vocalizaciones con mayor frecuencia en los límites de su territorio de pastoreo. Los grupos en dispersión, en cambio, apenas las utilizan, lo que refuerza la hipótesis de que se trata de una señal ligada a la posesión de un área conocida.


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DR

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Etólogo de campo · Investigador asociado al CSIC

Más de quince años estudiando la comunicación acústica y postural en cánidos silvestres. Ha participado en proyectos de monitoreo de lobos en la Sierra de la Culebra y perros asilvestrados en la Patagonia. Sus trabajos se centran en la interpretación de señales de baja frecuencia y su papel en la jerarquía territorial.

Vocalizaciones de baja frecuencia en manadas de perros asilvestrados

Publicado el 12 de marzo de 2025 · 8 min de lectura

El papel de los gruñidos profundos en la delimitación del espacio de pastoreo.

Durante la temporada de campo de 2024 en la Patagonia chilena, registramos más de 200 horas de grabaciones acústicas en tres manadas de perros asilvestrados que pastorean en los márgenes de la estepa. El objetivo era identificar cómo estas vocalizaciones de baja frecuencia —entre 80 y 120 Hz— funcionan como marcadores territoriales sin necesidad de enfrentamiento directo.

Los resultados preliminares muestran que los gruñidos profundos se emiten principalmente al atardecer, cuando las manadas se aproximan a los límites de su área de campeo. En el 78 % de los casos registrados, la vocalización iba acompañada de una postura corporal específica: cabeza baja, orejas hacia atrás y cola rígida en posición horizontal. Esta combinación parece indicar una advertencia clara, pero no una amenaza inmediata.

Comparamos estas señales con las de lobos grises (Canis lupus) en el Parque Nacional de Yellowstone y con perros de guarda en explotaciones ganaderas de Extremadura. En los tres grupos, las frecuencias más graves (por debajo de 100 Hz) se asocian a contextos de delimitación de espacio, mientras que los gruñidos más agudos (por encima de 150 Hz) aparecen en situaciones de conflicto directo. La diferencia principal está en la duración: los perros asilvestrados mantienen el gruñido una media de 2,3 segundos, frente a los 1,1 segundos de los lobos.

Desde una perspectiva evolutiva, estas vocalizaciones minimizan la violencia intraespecífica. Al emitir una señal acústica clara y de bajo coste energético, el emisor evita el desgaste de una pelea y el receptor puede retirarse sin perder estatus. En las manadas estudiadas, solo en el 12 % de los encuentros tras un gruñido profundo se produjo contacto físico.

Para los etólogos de campo, recomiendo grabar con micrófonos direccionales y analizar los espectrogramas en busca de armónicos secundarios. La presencia de un segundo pico entre 200 y 250 Hz suele indicar que el animal está en un estado de alerta elevado, lo que puede preceder a una escalada. Llevamos un cuaderno de campo con las coordenadas de cada evento y la distancia al receptor, datos que permiten correlacionar la frecuencia con la distancia de disuasión efectiva.

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